Si ya tienes aficiones, piensa qué nuevos objetivos podrías marcarte. Si tocas un instrumento musical, ¿podrías aprobar el siguiente grado antes de que acabe el verano? Si eres artista, quizá podrías intentar vender algunas de tus obras en cafeterías locales, presentarte a un concurso o abrir tu propia cuenta de Instagram para mostrar tu trabajo. El objetivo no es atascarte con más exámenes y estudios, sino aprovechar el tiempo que tienes para centrarte en actividades que te gusten y demostrar un nivel de logro del que podrás beneficiarte en el futuro.